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El Apego y su importancia en el niño

Los vínculos son parte fundamental de la vida de las personas, por sobre todo en el desarrollo de un bebé, ya que le afectará en su base emocional a su futuro como adolescente o adulto.

Uno de los primeros y más importantes vínculos en formarse es el llamado “Apego” el cual se define como la relación afectiva más profunda e íntima entre el recién nacido y un adulto, que generalmente son sus padres o cuidadores, y que perdura durante largo tiempo.

Naturalmente el lazo comienza a formarse mucho más fuerte con la madre (desde los primeros minutos postparto en el contacto piel con piel) debido a la cercanía, contacto, olores, sensaciones, voz y de lograr la atender a las necesidades biológicas que requiere, sin entenderlo como sobreprotección, si no como la respuesta oportuna a sus necesidades, (como alimentarlo si llora cuando siente hambre). No debemos dejar tampoco de lado, lo importante de formar este vínculo con el padre, logrando una atención biparental, colaborativa y que no recaiga al 100% sobre esta madre.

¿Cuál es la Importancia?

La importancia de que se forme el apego, se basa fundamentalmente en el desarrollo evolutivo optimo del bebé. Dado que, este vínculo de ser protegido incondicionalmente, les proporciona la seguridad emocional para formar su personalidad según sus experiencias (Necesidad/Respuesta), adquiriendo con ello, formas de aprendizaje, es decir, la calidad del apego influirá en su desarrollo, su forma de ser y conducta futura. En el caso contrario, en que sus necesidades no sean cubiertas, (ej: El niño llora porque necesita cambio de pañal y los padres no lo hacen por largo tiempo y lo dejan llorar, entenderá que sus necesidades no fueron cubiertas, sentirá inseguridad y desconfianza), resultando en una carencia emocional.

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Tipos de Apego (Existen distintos tipos de apego, según se conforme la relación).

APEGO SEGURO: El cuidador entrega atención, cariño y protección a las necesidades del niño. Logrando un desarrollo personal y emocional con base en la confianza. Consiguen ser personas seguras, estables, con relaciones satisfactorias, positivas e integradas.

APEGO ANSIOSO: El cuidador es inconstante y está disponible solo en algunas ocasiones, generando una personalidad de un niño ansioso a la separación, desconfiado e inseguro a la exploración. Dentro de este pueden subdividirse dos tipos:

  1. a) Apego ambivalente: Poca respuesta de sus cuidadores, confían muy poco y responden a la separación con angustia, protesta, enojo y resistencia.
  2. b) Apego evitativo: El cuidador no atiende de forma constante las necesidades del niño, lo que no permite desarrollar la confianza, generando niños y posteriores adultos inseguros con el resto, esperando ser desplazados debido a su experiencia de abandono.

APEGO DESORGANIZADO DESORIENTADO: El cuidador responde de manera desproporcionada o inadecuada, a las necesidades del niño. Cuando no logra calmarlo, entre en procesos de división. Desorientando al niño, generando inseguridad y ansiedad.

A.M.A.R.

Existen 4 habilidades fundamentales que ayudan a fomentar un apego sano, donde si juntamos una sigla con cada palabra se formara: “A.M.A.R”, que justamente es la base del APEGO:

1-Atención: Habilidad básica de atender, relacionarse afectivamente y comprometerse con el desarrollo del niño.

2-Mentalización: Habilidad de empatizar y comprender lo que le ocurre a un niño (no criticar ni inferir intenciones negativas a la señal de la necesidad).

3-Auto-mentalización: Comprender que sucede como padre y madre cuando los niños expresan cosas negativas y no culparlos de cosas que nos molestan a nosotros.

4-Regulación: El cuidador debe enfrentar de manera tranquila al niño para calmarlo y termine su malestar, (evitar dejarlo más estresado y molesto).

Podemos concluir, por tanto, que la calidad afectiva que reciba el niño por parte de sus padres, en definitiva “El Apego”, es una de las mejores maneras de aportar al desarrollo y estabilidad emocional de éste, ya que le entrega seguridad, confianza, con ello repercute en su autoestima y autonomía para enfrentarse a la sociedad.
El apego puede formarse con una o varias personas, pero siempre con un grupo reducido. La existencia de varias figuras de apego es, en general, la mejor profilaxis de un adecuado desarrollo afectivo dado que el ambiente de adaptación del niño es el clan familiar y no exclusivamente la relación dual madre-hijo.

 

Bibliografía
  • Ser padres conscientes, Daniel J. Siegel y Mary Hartzell, Ediciones La Llave
  • Centro de Psicología Clínica “Psicodiagnosis”, Psicología infantil y juvenil.
    http//www.psicodiagnosis.es
  • Protección integral a la infancia “Chile Crece Contigo”